Te siento extraño. Eres distinto y el mismo cuando miro esos viejos ojos de estanque.
Y si no te sigo llenando el cajón de la mesita de luz con mis palabras,
es quizás señal de que dirijo mis letras al viento...
Al viento... a quien encomiendo que te lo cuente todo...
Que si me caigo nuevamente en esa mirada ya querré quedarme a vivir.
Que cada luna vuelvo a soñarte entre la luz tenue, entre las sábanas sucias.
Que acaricio tu boca con mis suspiros.
Que no es mi lugar si no es contigo.