El paso firme
o inseguro
o muy lento
o demasiado apurado.
Con esta gente
nunca se puede saber.
Marchan como en fila
pero simulan
tener su propio rumbo.
Lo cotidiano es pasar de largo.
Quedarse cinco minutos,
para mirar,
revela tantos misterios
que pocos valientes
se arremangan.
Demuestran su apuro
cuando debieran esperar;
esperan cuando
ya es muy tarde.
Se paran siempre al frente
y siempre están primeros.
Se matarían,
pero sospecho
que se privan de ello
para no mancharse
la ropa.
Adelantan siempre
su patética posición
aunque no vayan
a ningún lado.
Asumen por evidente
lo que resulta caprichoso.
Conquistan
un pedacito de vereda,
congestionan
todo ese bosque de rostros.
martes, 20 de agosto de 2013
POLENTA
Regresar
cada noche
con ese compinche,
el cansancio.
Palpar los bolsillos,
abrir la alacena,
sacar una ollita,
cargarla de agua.
Polenta hoy,
como ayer y como mañana
también.
No hay salsa,
no hay queso.
No hay monedas
ni para cebolla.
El polvoriento uniforme
sobre la silla,
luego al piso,
finalmente:
al fuentón.
Las manchas de grasa,
de sudor,
insisten: se quieren
quedar.
Un mate amargo
se volvió
mi mejor amigo.
Esa biblioteca,
mi refugio.
Esa bicicleta,
mi nave espacial.
Papel de desecho
cultivaba mis sueños.
Todavía podía calzarme
y pararme
y andar
porque había polenta,
porque nada me faltaba.
cada noche
con ese compinche,
el cansancio.
Palpar los bolsillos,
abrir la alacena,
sacar una ollita,
cargarla de agua.
Polenta hoy,
como ayer y como mañana
también.
No hay salsa,
no hay queso.
No hay monedas
ni para cebolla.
El polvoriento uniforme
sobre la silla,
luego al piso,
finalmente:
al fuentón.
Las manchas de grasa,
de sudor,
insisten: se quieren
quedar.
Un mate amargo
se volvió
mi mejor amigo.
Esa biblioteca,
mi refugio.
Esa bicicleta,
mi nave espacial.
Papel de desecho
cultivaba mis sueños.
Todavía podía calzarme
y pararme
y andar
porque había polenta,
porque nada me faltaba.
EMBRIAGUEZ
Esa fragancia,
la tuya,
que me llega
con el viento,
que se queda
sobre mi sweater,
me alcanza
cuando pienso
descubrirte
de noche, de día
tal vez una tarde nublada,
quizás,
un poco de lluvia
nos sirva
de condimento.
Dame un poco
de frazada,
algo blandito y cálido
y también,
por qué no,
un frío que se cuele
por la ventana
para secar
el sudor.
Los dedos fríos
o resbalosos
o tímidos
junto al desliz
de las prendas,
sancoche de texturas.
Apenas uno solo
de tus rizos
es suficiente para
embriagarme.
Me estremezco
entre el temblor
y el éxtasis,
muero del hambre
de recortarte con caricias,
de volver a armarte
con la mirada.
Recrear tus caprichos
a través de los míos,
saboteando el reloj,
olvidando el deber ser,
recreando figuras
y sueños
hechos de sangre,
de deseo,
siendo una oreja,
un ombligo,
o un dedo del pie,
el descanso ideal
para cada viaje.
Acabar no es aquí
la brújula.
Anhelamos perpetuarnos
siendo en acto,
en la consagración
de nuestros bordes,
en la sumisión a los antojos.
Bañame de dulce
o de amargo
o de dolor.
¿Por qué no,
de repente,
nos caemos al piso
y arrancamos esa cortina,
tan nueva,
tan bonita y
bien planchada?
la tuya,
que me llega
con el viento,
que se queda
sobre mi sweater,
me alcanza
cuando pienso
descubrirte
de noche, de día
tal vez una tarde nublada,
quizás,
un poco de lluvia
nos sirva
de condimento.
Dame un poco
de frazada,
algo blandito y cálido
y también,
por qué no,
un frío que se cuele
por la ventana
para secar
el sudor.
Los dedos fríos
o resbalosos
o tímidos
junto al desliz
de las prendas,
sancoche de texturas.
Apenas uno solo
de tus rizos
es suficiente para
embriagarme.
Me estremezco
entre el temblor
y el éxtasis,
muero del hambre
de recortarte con caricias,
de volver a armarte
con la mirada.
Recrear tus caprichos
a través de los míos,
saboteando el reloj,
olvidando el deber ser,
recreando figuras
y sueños
hechos de sangre,
de deseo,
siendo una oreja,
un ombligo,
o un dedo del pie,
el descanso ideal
para cada viaje.
Acabar no es aquí
la brújula.
Anhelamos perpetuarnos
siendo en acto,
en la consagración
de nuestros bordes,
en la sumisión a los antojos.
Bañame de dulce
o de amargo
o de dolor.
¿Por qué no,
de repente,
nos caemos al piso
y arrancamos esa cortina,
tan nueva,
tan bonita y
bien planchada?
viernes, 16 de agosto de 2013
jueves, 15 de agosto de 2013
SOLES
Llevado por las horas,
calzado en el asfalto
pasa y deja en su andar
el sonido
de un vidrio estallando.
Permanecía ausente
y simulaba inermidad.
Su defensa era el ataque,
por lo visto.
Callando.
Se sucedía
la distancia
entre un equinoccio
y su opuesto.
Se derramaban
pasiones.
Contaba hasta tres, y
entonces salía
disparado.
Aún ausente.
Aún sin desearlo.
Las lunas
se llenaban y se vaciaban.
Y ese viento norte
susurraba.
Tomó los últimos restos
de esa vieja novela.
Los saboreó,
los enmantecó
y luego los maldijo.
Quedaron inertes
por meses
sobre esa silla.
Alzó la vista
al sol...
a los soles.
Sintió un cálida mano
posada en la suya.
Calló nuevamente.
miércoles, 7 de agosto de 2013
ELEMENTAL
Es eso.
Irrumpe y corta.
Calcina el continuo
quizás de muchas
o de pocas
temporalidades.
Enlaza cabos marginales:
Esos cabos ajenos
al habitual suceder.
Ata firme.
Ata y desata
lo que parecía ser
incorruptible.
Desentendido
de razones
o de vínculos,
azota por la cara
azota por la espalda
azota despierto
azota alerta
y dormido también.
Incluso en sueños.
Su tiranía convoca,
sin embargo,
la economía de la luz
no ha cambiado.
Y si convoca un rayo de esperanza.
Cuidado.
Puede que el precio
haya sido demasiado.
viernes, 2 de agosto de 2013
RELATIVO
ondulaciones de luz
viajan
trayecto curvo
sinuoso
caprichoso
irradia en mí
y tuerce
incluso las horas
tuerce
azar fabuloso
tarea divina
irradiar
inaugurar
una frecuencia
un pulso
un pálpito
dar a luz
iluminar
calidez
brota de lo inerte
de esta danza
a mis ojos eterna
invoco mi pasado
y el de los míos.
mi limitada
percepción
aún así me agobia,
me supera.
tus curvas efímeras
seducen
mis sentidos,
mi razón.
me conduces
a enunciar
a ordenar
y así, a dar muerte.
es que te deseo
inconmensurable,
sin ataduras,
y así no eres.
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