Ella lo sabía.
Por más que intentase escapar,
ella lo sabía.
Como si la entrega fuera
la última braceada que
estaba dispuesta a dar.
Suele salir de a ratos
para ver cómo es el paisaje fuera
pero,
lo sabe: no quiere escapar.
Suele soñar con tiernas
mariposas
pero ella lo sabía:
succionaría su sangre.
Ella conoce la miseria,
y decidió quedarse.
Construir una prisión bella
para vivir
mordiendo el polvo.
sábado, 29 de junio de 2013
lunes, 17 de junio de 2013
INQUIETUD
Derretida casi por la pantalla
y por la quietud.
y por la quietud.
La experiencia de los bordes
sumergidos en canción,
bañados en canela,
regresan por mí retando a la cobardía.
Y la añoranza de ser,
regresa como un reproche.
Excesos.
Faltaría mirar hacia otro lado,
y hacia este mismo después.
Desfilar la nariz
en un mundo distinto.
Rebalsar el ser con una cucharada de no-ser,
renegar de Parménides.
Luego sentir que la hedonista
es quien ha ganado la candidatura,
es quizás la muestra
del raquítico interior.
Ir-ser.
Irse.
domingo, 16 de junio de 2013
ÉRASE UNA VEZ...
Érase una vez..
Solía soñarte todas las noches.
Amanecía con ansiedad de vivir.
Levantarse, vestirse, tomar las cosas y partir
hacia una suerte de travesía, que no era tal.
Tararearte canciones desde una ventana en un inglés que yo inventaba, en un español harto desconocido, entre el sonrojo y los empujones.
Solía soñarte todas las noches.
Amanecía con ansiedad de vivir.
Levantarse, vestirse, tomar las cosas y partir
hacia una suerte de travesía, que no era tal.
Tararearte canciones desde una ventana en un inglés que yo inventaba, en un español harto desconocido, entre el sonrojo y los empujones.
Érase una vez...
Observarte desde una esquina, convidarte un confite, un caramelo verde, decir "hola":
momentos deliciosos de mi existencia.
Ni hablar del espiarte,
deducir tus días de las facciones de tu rostro.
Conocerte a través de un lenguaje sin palabras, escrito en tus ojos.
Observarte desde una esquina, convidarte un confite, un caramelo verde, decir "hola":
momentos deliciosos de mi existencia.
Ni hablar del espiarte,
deducir tus días de las facciones de tu rostro.
Conocerte a través de un lenguaje sin palabras, escrito en tus ojos.
Hoy te veo brillante y cálido, con algunas marcas en tu frente,
con algunas cicatrices sobre la espalda.
La gente dice que eres otro.
Yo no lo creo.
Siempre fuiste otro.
Sólo tuviste la osadía de seguir siendo sin restricciones.
con algunas cicatrices sobre la espalda.
La gente dice que eres otro.
Yo no lo creo.
Siempre fuiste otro.
Sólo tuviste la osadía de seguir siendo sin restricciones.
Miro tus ojos y aún veo la misma congoja, pero es distinto:
te encargaste de pintar un paisaje sobre cada lágrima.
No retrocediste jamás.
Siento que nada puede detenerte...
te encargaste de pintar un paisaje sobre cada lágrima.
No retrocediste jamás.
Siento que nada puede detenerte...
Nadie apostaba un centavo en tu favor.
Pobres almas que nunca supieron cómo abrazarte.
Aún yo no lo supe.
Sólo te supe diferente desde la primer sonrisa.
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