martes, 23 de septiembre de 2014

CREAR, CREER

El aroma de un té puede evocar el recuerdo de una catástrofe. Una catástrofe puede leerse. Podemos hacer signo con una catástrofe. Podemos hacer letra. Podemos fantasear con la catástrofe. Pienso que a menudo me resulta más provechoso evocar mis miserias que los tiempos gloriosos. Éstos últimos, bellos, pero incitan una melancolía bastante indeseable.
Ahora mismo tomo un té que evoca una catástrofe llena de vómitos primero, abstinencia después, atiborraje más tarde. Fue mucha muerte junta. Y sigue matando. Me matan mis ataduras, pero no sé si sentir nostalgia por el momento en que descubrí cómo ser libre. Al fin y al cabo, ser libre siempre fue un trabajo duro, exigente. El trabajo me hizo libre, sin embargo, creo que todas mis potencias están actualmente inhibidas. Y me refiero al trabajo creativo. Como si huyera de él, me escapara y me quisiera convencer de ciertas profecías estúpidas.

domingo, 21 de septiembre de 2014

sábado, 13 de septiembre de 2014

viernes, 12 de septiembre de 2014

GENEALOGÍA

Quisiera dormir, pero no duermo.
Quisiera leer, pero no logro quedarme sentada junto al libro.
Camino por el cuarto, siento los ruidos de la tarde,
del ocaso, de la noche.
Mil quinientas hipótesis trascurrieron desde que decidí descansar y liberarme;
sin embargo sigo esclava, rumiando palabras.
Quizás enloquezca un día de estos
y salga bailando desnuda por la puerta.
Quizás, por mí misma, comience a ver distinto
y pueda moldearme los sesos para resignarme.
Quizás, por mí misma, me resigne a perder para poder ganar.
Quizás, por mí misma, me resigne simplemente a perder.
O ni siquiera eso. Tal vez nunca haya tenido nada,
sólo lo que mis envidias han podido rasguñar.
Quizás me lamente por siempre ser esclava
de una genealogía perversa,
sin poder cortar estas cadenas.
Intento torcerlo, es mi más temprana ambición,
torcer este destino trágico
de mujeres golpeadas,
niños que lloran, sucios,
sintiendo el desprecio y el rechazo.
Hombres ebrios, vagabundos, locos.
Pero mi ambición es grande. Y por grande, tal vez fracase.
No sólo quiero romper mis cadenas,
sino romperlas y que alguien se dé cuenta
lo difícil que es romper una maldición
sin volverse del todo loco.
Y que ese alguien me abrace.
Pero últimamente mendigo mucho,
tolero poco,
odio demasiado.
Y no sé si en este odiar, puedo realmente cortar mis cadenas
sin enchufárselas a otro ser miserable.
Dormir, elaborar, producir, actuar.
Es tedioso, es doloroso.
Y, últimamente, es solitario.
Es solitario el ocaso, y el sábado.
Es solitario condenarse a sí mismo
a un amor de novela,
a un extraño del que conocemos el teléfono, el semen, los besos.
Y ni siquiera cierra los ojos.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

TERCER NIVEL

Convengamos que lo monolítico no ha sido nunca mi estilo.
Convengamos que lo estrecho y predecible tampoco.
Convengamos que las variables actuales pueden conjugarse de otros modos mucho más fecundos.
Podría aprovechar mi capacidad actual para idear un plan sin precedentes.
Eso haré.

PROGENIE

Sobrados los motivos,
espero aquí que te viertas
buscando inmortalizarte
a lo largo y a lo ancho de nuestra existencia.
Somos pequeños fragmentos errantes,
tomamos lo que llega,
inventamos la progenie,
amamos, morimos,
nacemos.