sábado, 21 de noviembre de 2015

CAPTURA

¿Qué es lo que captura, lo que mata?
Cuando su mirada se posaba sobre mi cuerpo,
me paralizaba.
El dominio era patente.
Su semblante, indescifrable,
Sólo yo ahí, en sus ojos,
su mirada, capturada.

De pronto, ¡zaz!
Caímos en el beso.
No fue un encuentro.
El semblante se esfumó,
se desvaneció como un espejismo.
Y me vi besando el vacío.

Me alejé unos pasos.
Y ahí estaba ese rostro, esa mirada.
Corrí, me abalancé.
Con tanta fuerza como la que me deslizaba
en la perdición de sus delirios.
Se disipó la silueta,
dejando tras sí un halo fantasmático.

El jueves pasado volví a ver los ojos.
Miré la escena de vuelta, desde otro palco.
Y estaba ahí,
su silueta esquelética,
su alma gris,
su aliento pálido,
su semblante amargo.

Era otra mujer.

Estaba complacida por haber roto
un espejismo doloroso.
La travesía había iniciado pensado
en ir-ser, irse,
salirse de un rumbo, ser otra.

Ejercitarse en el otro es el camino de la liberación.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

domingo, 15 de noviembre de 2015

ALIQUIS

Ser un colchón
Ser un abrigo
Ser una palabra suave
Dar, dejar ir.

¿Por qué nadie se queda?

¿Quién?
¿Cuándo?
¿Adónde?

¿Acaso es preciso ser un genio maligno?
Engañar, someter, embaucar.
Y así, gobernar.
Me aburriría.

Es una tentación grande:
cerrar los brazos sobre mí misma,
cerrar los ojos
y dejarme.

jueves, 12 de noviembre de 2015

ODIO Y MÁS ODIO

Odio los zapatos altos.
Odio las sandalias.
Odio las minifaldas.
Odio las tetas.
Odio la menstruación.
Odio las calzas.
Odio las pastillas anticonceptivas.
Odio las carteras anti-ergonomía.
Odio los viejos que me ceden el asiento
y me dejan pasar primero.
Odio los novios
que no me dejan pagar la cuenta.
Odio que no me hayan dejado elegir mis juguetes.
Odio sentarme como señorita.
Odio cruzarme de piernas.
Odio la ropa ajustada.
Odio las medias de nylon.
Odio la ropa sin bolsillos.
Odio los abrigos lindos y sexys que no abrigan una mierda.
Odio las plataformas.
Odio los mini shorts.
Odio la bikini.
Odio los edulcorantes.
Odio el pelo largo.
Odio la depilación.
Odio por todo lo que me negaron ser.
Me siento tan muerta.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

MISERIA

Él: arrogante, usurero, altivo.
Él: ardiente, cambiante, grosero.
Él: distante, cortante, eyector.
Aún así, lo quise y lo quiero.
Aún así sigo parada en el cruce de caminos.
Aún así, macho, bruto,
tiemblo por la fragancia de tu cuello;
me derrito entre las sábanas del domingo.
Aún perdido todo, sueño de ti.
Cuánta miseria.

viernes, 6 de noviembre de 2015

BULIMIA. SEXO. MUERTE.

El muchacho no era él.
Yo era el muchacho.
Me lo comí y después lo parí.
Y también lo vomité.
El muchacho se fue y yo me había ido con él.
¿Adónde?
A la mismísima tierra perdida.
No hay tiempo, ni espacio, ni muerte.
Los fantasmas gustan de merodear por allí.
De repente, muerta, era el muchacho.
Y lo amaba.
Sus ojos sostenían las esferas del cielo.
Cuando lo amaba, podía morir.
Y como me moría, también vivía.
Entonces podía comer.
Y cuando no lo podía amar, vomitaba.
Y cuando me amó él a mí no podía comer.
Cuando me amó, yo ya no me amaba.
Y temía perder su amor.
Entonces me lo tragué, sin hambre, con miedo.
Lo maté sin darme cuenta.
Caí en la cuenta muy tarde.
Cuando lo maté me morí.
Me volví fantasma y merodeé mi propia vida.
Y cuando comía lo volvía a amar.
Pero muerto estaba, y ya no amaba a nadie.
Me miré al espejo: era el muchacho de mis sueños,

BULIMIA. SEXO. FETICHE. PARADOJAS. TRAGEDIA.



Cuando amo, amo al muchacho.
Cuando amo al muchacho, soy el muchacho.
Cuando amo, soy un muchacho.
Cuando amo, me amo.
Cuando amo al muchacho, me amo.
¿Y si no amo al muchacho?
Entonces no me amo.
Porque no soy el muchacho.
Porque no soy.
Si no soy, no amo.
Si no amo, no soy.
Si dejo de amar, dejo de ser.
Si dejo de ser, dejo de morir.
Si dejo de morir, dejo de vivir.
Si dejo de vivir, no amo.
Si dejo de morir, no amo.
Si amo, muero.
Si muero, soy.
Si soy, soy el muchacho.
Si soy, amo al muchacho.
Si soy, me amo.
Si me amo, muero.
Si no me amo, dejo de morir.
Si dejo de morir, dejo de vivir.
Si dejo de vivir, dejo de ser el muchacho.
Si dejo de ser el muchacho, el muchacho no me ama.
Si dejo de ser el muchacho, es porque lo vomité.
Si lo vomité, el muchacho no me ama.
Si vomito es porque comí.
Si comí es porque amé al muchacho.
Si vomité es porque comí y amé al muchacho.
Si comí es porque me amé.
Si amé, amé al muchacho.
Si amé y dejé de hacerlo, vomité.
Si vomité, vomité al muchacho.
Si vomité, entonces no soy.
El vómito está muerto.
El que muere, vivió.
Si como, vivo.
Si vivo, no soy el vómito.
Si muero, soy vómito.
Si vomité, me vomité.
Si vomito, soy vómito.
Si soy vómito, estoy muerta.
Si soy vómito, soy el muchacho.
Si soy vómito, el muchacho no me ama.
Si soy vómito, no me amo.
Si no soy, vomité.
Si no soy, como.
Si no soy, no amo.
Si no soy el muchacho, soy la muchacha que no ama.
Si no soy el muchacho, soy la muerta.
Si no soy el muchacho, no me amo.
Si no me amo, soy muchacha.
Si soy muchacha, el muchacho me puede amar.
Me tengo que morir para poder amarme.
Me tengo que morir para vivir.
Me tengo que morir para ser muchacha.
Tengo que vomitar para ser muchacha.
Tengo que no comer para no vomitar.
Para no vomitar, tengo que ser muchacho.
Si soy, no vomito.
Si soy, puedo comer.
Si puedo comer, ¿para qué vomitar?
Si como más, ¿soy más muchacha?
Si como más, ¿soy más muchacho?
Si te doy de comer, ¿vos te convertís en muchacho?
Si te convertís en muchacho, ¿yo soy vos?