viernes, 2 de marzo de 2018

SILENCIO

me robaron las ganas de ser
y sólo pude apenas
conformarme con existir

me robaron mis senderos
hacia mi gente
mis conversaciones
y hasta mi pasión

me robaron la dicha,
me robaron la fe.
me robaron hasta el último vestigio
de deseo de seguir

me robaron mis lecturas,
me robaron mis preguntas,
mi salud,
mi salud mental.

me robaron lo que llamaba mi ser,
me dejaron un atisbo
de defensas reverberantes.
me dejaron un puñado de polvo
y de lamentos,
una montaña de papeles
sin organizar.

me robaron el espacio mental
donde cocino mis fantasías.
me robaron, y ahora quedan escorpiones
que me atacan de noche

la pesadilla
la alucinación
el ataque de angustia
el impulso suicida

creo que antes nunca había estado tan perdida.
apenas puedo caminar sin tambalearme,
por ello preciso perdonarme a mí misma,
por mi propio silencio.

perdonarme por no pensar
perdonarme por no hablar
perdonarme por no ser
por no hacer
por dejar
por abandonar
por olvidar

perdonarme
y dejarme de cara a una nueva travesía
perdonarme
y aniquilar todos los vestigios
del ritual de mis lamentos.
o mejor batirlos en una cacerola gigante
y cocinar la más grande obra
de mi ser
de mis entrañas
de mi libro
de mi sed


sábado, 13 de agosto de 2016

NUDO

Se desliza desde mi lengua,
pasando por mi garganta,
para terminar atándome el vientre.
Mis vísceras más enroscadas de lo habitual,
son capaces de traducirlo
en tres mil quinientos modos
de lenguaje somático.
La soga se estiró del vientre a las manos,
volvió a pasar por la lengua,
y me impidió cantar.
La invención plástica me está denegada.
A duras penas, puedo trazar estas líneas
no sin sentir náuseas
y una opresión tremenda
que me ahorca las palabras.
Es que no hay disfraz efectivo.
Si hablo, perdí.
Si callo, morí.
Mis muñecas atadas no me dejan tomar el pincel.
Mis dedos inhibidos ya no quieren tocar la guitarra.
Mi cerebro viajero sólo puede quedarse en casa.
Y esperar.
Mirar las ataduras, desenroscarlas,
pintarlas de colores.
Asignarles leyendas desconocidas,
dedicarles cicatrices.
Asir mi alma para que no se derrame
entre tanto desamor.
Asir mis sueños para que no se disuelvan
en una existencia efímera y sin color.
Educar los miembros para dirigirse
hacia la dirección contraria.
Cortar los lazos,
desasir las ilusiones,
poner todo en un barquito
y dejarlo correr por la cuneta.

domingo, 17 de julio de 2016

OLVIDAR

Olvido dícese de la fórmula
de quien se retira del campo de batalla,
del cobarde,
del que no insistió hasta la muerte.
Olvido dícese del que entierra
un trozo de sí mismo
en la tierra árida tras sus pasos.
Olvido dícese de aquel,
descuidado, que no ha llevado consigo
todo aquello
que le es fundamental.
Olvido dícese de quien
ha renunciado,
ha cambiado el rumbo,
se ha vuelto otro.
Olvido dícese también
del viajante que debió
tirar parte del equipaje,
ya sea ésta la más inútil,
la más pesada
o la más dolorosa
para poder seguir la travesía.
Lo cierto es que es un equívoco práctico
de la conciencia:
ignorar algo,
dejar un vacío
y llenarlo de cualquier otra cosa.
Lo que sea, no importa.
Todo vale.
Aún así, no podemos escapar:
nuestros indicios nos delatan.
Somos tal como el elefante,
nos es imposible olvidar.
Padecer del lenguaje,
borrar todas las huellas,
desactivar todas las invocaciones.
La abstención de la magia y del caso vocativo
son los modos fundamentales
en que se prevé la evasión radical
de un fragmento del mundo,
ya hecho nuestro sin dudas.
Insistimos tanto en la prohibición,
que los conjuros se tornan la verdad:
ha desaparecido.
Tal matanza masiva, evidentemente,
no es tributaria de una paz genuina:
los fragmentos muertos
están siempre latentes,
observando la ocasión, la excusa, la circunstancia
de emboscarnos y retornar,
en un caballo de Troya,
y recuperar el reino perdido.
¿Habrá que comenzar la carrera armamentista?
¿O tal vez asegurarnos de que haya
suficientes fuertes?
Eso sí: si el mundo cambiara demasiado,
tanto así que no lo reconocieran,
sólo serían unos zombies locos
reclamando una causa perdida.

CASSANDRA

Por favor,
no lo digas todo.
Permanecé así, callada.
No desparrames certeza,
no desparrames verdad.
No te anticipes a destrozar corazones
a causa de supersticiosos
y narcisistas oráculos.
No traspongas deseo.
No dispongas destino.
No flaquees en desistir
del río agotado.
Si la verdad traes contigo,
guárdatela.
Nadie podría creerte, Cassandra:
Apolo ya te maldijo.
No es necesario atraer
nuevas tragedias.

LECTURA

Las vísceras hablan, sí.
Así como la piel, los huesos
y los espasmos nerviosos.
El tiempo me ha mostrado la verdad
en una inhibición sin sentido
o en un dolor de estómago.
Me ha dado imágenes en sueños,
intuiciones primeras,
la advertencia de esos rostros
de semblante cautivante.
La epidermis húmeda,
la mirada huidiza,
el más mínimo temblor de la voz.
Cada palabra,
cada gesto.
Todo es un indicio.
Todo se encadena.
Hay mil encadenamientos posibles
y todos los veo al instante.
Todo se arma, se desarma, 
se disemina, se reconstruye,
se desmiente y se fundamenta.
Pero unos ojos son decisivos cuando se trata de saber la verdad.

viernes, 8 de julio de 2016

Reel Around the Fountain

I dreamt about you last night.
And I fell out of bed twice.
You can pin and mount me
like a butterfly.
But "take me to the heaven of your bed"
was something that you never said.
Two lumps please,
you're the bee's knees
but so am I.

Meet me on the fountain.
shove on the patio,
I'll take it slowly.

Fifteen minutes with you
I wouldn't say no.
People see no worth in you,
but I do.
Se me enredan las pulsiones.
Se me caen del vientre.
Se rebelan independientes, dolorosas.
Se aúnan en un cántico infernal.
Despierto con mis uñas clavadas en mí.
Mi intelecto reclama el ascenso al poder.

martes, 28 de junio de 2016

Melodía Recursiva

Repetición.
No cualquier repetición.
Una repetición circulante.
Una repetición que fluye.
¿Qué hay de nuevo en lo recursivo?
Es el enigma a franquear.
Al menos se me van metiendo basuritas en el ojo,
que me hacen lagrimear
y me inspiran a pensarlo.