Ahora mismo tomo un té que evoca una catástrofe llena de vómitos primero, abstinencia después, atiborraje más tarde. Fue mucha muerte junta. Y sigue matando. Me matan mis ataduras, pero no sé si sentir nostalgia por el momento en que descubrí cómo ser libre. Al fin y al cabo, ser libre siempre fue un trabajo duro, exigente. El trabajo me hizo libre, sin embargo, creo que todas mis potencias están actualmente inhibidas. Y me refiero al trabajo creativo. Como si huyera de él, me escapara y me quisiera convencer de ciertas profecías estúpidas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario