marchan los dias
y las noches
como un preludio del fin
me estremece
pensar en tus manos
tan cálidas...
tan lejanas...
en medio de tantos días
que lleno con nada.
vuelvo al principio
y me deslizo entre las horas
paseo por aquel puente,
cercano al crepúsculo,
y desde allí
te contemplo
congelado...
en un instante fugaz.
las estrellas me miran
cada vez
con un aire distinto,
me conocen
y me dicen
que ya es tiempo de que cese.
mas, tan anhelada cesura
no es tal,
sino un equívoco del tiempo,
pues mi querer no cesará.
Tan solo procuro habituarme a tu ausencia.
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