domingo, 6 de abril de 2014

TRILOGÍA

Soñé con el varón más grande. Por lo tanto, con su tercera versión también. La segunda, araucánica, es la versión menos conocida por mí. Sin embargo es la más cálida: tiene sabor a hogar, a mantel con puntillas, a bizcocho con fútbol de domingo. La primera es seductora, misteriosa, sensible, pero ¡oh! la tercera... es una cuasi reivindicación genealógica, en más de un sentido. Su multivocidad se me torna muy especial. Es tercera y son tres varones. Su cualidad protectora sobresale, según comenta cierta tradición etimológica. Y lo griego lo hace aún más especial para mí, aunque muchos lo asocien a nombre de telenovela.
Los tonos color café de aquel espejismo convocan a una suerte de futuro apocaliptico.
¿Dónde estaremos de aquí a unos años? ¿Se desatará una guerra o te perderás entre mis lineas por siempre?
Buscaste, sí, ese destino sin planearlo demasiado. La distancia es la constante es todos los casos, en cada saga.
Soy una Penélope, pero nunca fuiste Odiseo. Sin embargo, en una dimensión virtual sueles serlo.
La trilogía, al fin y al cabo, parece volver al inicio. Un inicio en otro mundo, donde los mismos actores interpretan papeles muy distintos.
Novela trágica, de toda una vida.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario