viernes, 7 de agosto de 2015

INSOMNIO

Yazco aquí en mi lecho; gastando días, horas, esperando. Junto fantasías. Esas, de cuando mi edad no era de dos cifras. Inconfesable tesoro de cuando jugaba a seducir los novios de las chicas mayores y me mandaban a dormir. Imaginerías zonzas sobre cómo aman los adultos, rubor bajo mis rosadas sábanas.
El timbre. Llegaste sin avisar, como siempre. Pero no importa: pasás. Sólo quisieras que yo tuviera diez años menos. Y yo quisiera que tuvieras diez años más. El fugaz paso del tiempo me genera ansiedad: poco a poco dejo de ser jovial, fresca, de piel aterciopelada. Pero mi torpeza aniñada retorna con la proximidad de tu cuerpo. Y te excita esa torpeza. Y te excita que esté haciendo mi tarea mientras tus manos se meten bajo mi vestido; mientras finjo concentrarme en mi lectura; mientras me derrito del placer. Y te excita cuando me resisto a esa forma tuya tan violenta de sacarme la ropa, pero no del todo; a esa forma sin miramientos en que te adueñás de la partida y me inmovilizás contra el respaldar de la cama. Y a mi me excita que me presiones hacia lo que deseo, hacia lo desconocido, hacia ese lugar prohibido.
Quisiera que nos lamiéramos como cerdos una y otra vez entre nuestros fluidos. Tus groserías son el cántico de los ángeles para mi orgasmo, mi tímida respuesta entre jadeos reclama que te quiero tener sobre mí una, dos, tres, innumerables veces hasta desgastarnos, hasta dormirnos. El fuerte hedor hormonal que desprende tu piel me hace desearte y me vuelve débil, me deja a merced de tus antojos, de tus fantasías. Y cuanto menos respetás los límites, más caliente me pongo.
Quisiera que adivinases mis ademanes inconfesables, pues sé que tu pasión consiste en no saber lo que quiero, sólo darme lo que prefieres. Quisiera describir con detalle las formas de tu cuerpo desnudo, ágil, esbelto. Pero me pierdo en las sinuosidades de tu vello, de un hilo seminal que se desliza por tu verga. Lamerlo, saborearlo y tragar. Jugar a que soy una nena buena que se sienta sobre tu miembro inflamado, monstruoso. Jugar a que te exprimo hasta la última gota. O tal vez esta vez prefiera que me rompas el culo, mientras tu fuerza descomunal no me deja escapar del dolor ni del placer. Mientras me exprimís las tetas con tu boca babosa. Quiero que me sometas a ese asco. Quiero morderte la espalda, quiero marcarte.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario