¿Alguna vez conociste un alma que suene?
Ciertamente, hace tiempo, me enamoré.
Su cercanía traía consigo una melodía.
Sus dedos dejaban un halo colorido.
Eran colores ya entrados en invierno.
Pero, su música, era algo excepcional.
Recuerdo cerrar los ojos y sentir
un suave aroma a café,
el humo de una chimenea
y el susurro de todas las criaturas del bosque.
Sus dedos eran un portal
hacia ese mundo fantástico.
Seguro había duendes, elfos, hadas.
Un unicornio.
Toda clase de seres mágicos.
Su sombra proyectaba cuarenta y siete mil
ochocientos cincuenta y tres
tramas del follaje del bosque.
Sus ojos aún tantas más
variedades de plumajes coloridos.
Echados todos sus seres al sol,
formaron el acorde de su alma.
Era una canción de Sigúr Ros.
La primera vez que le di play al disco,
ya lo había escuchado.
Ciertamente, hace tiempo, me enamoré.
Su cercanía traía consigo una melodía.
Sus dedos dejaban un halo colorido.
Eran colores ya entrados en invierno.
Pero, su música, era algo excepcional.
Recuerdo cerrar los ojos y sentir
un suave aroma a café,
el humo de una chimenea
y el susurro de todas las criaturas del bosque.
Sus dedos eran un portal
hacia ese mundo fantástico.
Seguro había duendes, elfos, hadas.
Un unicornio.
Toda clase de seres mágicos.
Su sombra proyectaba cuarenta y siete mil
ochocientos cincuenta y tres
tramas del follaje del bosque.
Sus ojos aún tantas más
variedades de plumajes coloridos.
Echados todos sus seres al sol,
formaron el acorde de su alma.
Era una canción de Sigúr Ros.
La primera vez que le di play al disco,
ya lo había escuchado.
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