Un pedacito de cielo.
Si es gris o tallado en destellos,
eso no importa.
El algodón,
la madera,
una infusión caliente.
Aves curiosas,
enojadas,
cantantes.
Una lluvia de rizos sobre mi hombro.
Un círculo de almas.
Una mejilla.
Una caricia al vientre.
Una madeja de hojas de papel
muy, pero muy charlatanas,
una vocecita que se arremolina
entre la ventisca de los cuartos,
me conquistaron
el corazón.
Si es gris o tallado en destellos,
eso no importa.
El algodón,
la madera,
una infusión caliente.
Aves curiosas,
enojadas,
cantantes.
Una lluvia de rizos sobre mi hombro.
Un círculo de almas.
Una mejilla.
Una caricia al vientre.
Una madeja de hojas de papel
muy, pero muy charlatanas,
una vocecita que se arremolina
entre la ventisca de los cuartos,
me conquistaron
el corazón.
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