I
Si quisiera torcer mi inercia,
si quisiera acabar con esta miseria,
escribiría mil versos por noche
y mi frente se llenaría de lunas.
Anclado mi barco,
me precipito lentamente
sobre el ocaso de los días.
Sepultada mi alma,
no tengo suficiente espacio
para cargar con nuevo equipaje.
Vivo el día.
Paso las noches.
El cuerpo se me duerme,
mis dedos oscilan
entre el silencio
y la calma.
Entre un orgasmo
o un lápiz.
Entre tus cuerdas
o la muerte.
II
Si tu torpe inseguridad
sólo pudo sentirse amenazada por tal
semblante intimidante;
si tu torpe mundo es distorsionado
por el primer gil
o el primer pelotudo
relativamente encantador,
relativamente listo;
si tu idiota sueño aburguesado
se ve frustado
cuando te topás con tu reflejo en una vidriera
o cuando te bajan
los coágulos de sangre cada veinte días;
si tu cobarde estilo de vida
no puede hacer más que compadecerse de sí mismo.
Odiate.
Odiame.
Y olvidate de eso.
Dejalo pasar.
No somos demasiado.
La sublime relación que creés tener
con tu arte sigue siendo
una hermosa prisión para vivir mordiendo el polvo.
Pelotuda.
III
No necesito la promesa de una familia burguesa
para amar.
Ni siquiera necesito ser amada.
No necesito de ninguna salvación.
En todo caso,
ya estoy perdida.
Si encuentro el rumbo,
bien.
Si no, no creo que sea ociosa
mi perdición.
Peor será estar ocioso,
atado, sin amor,
con algún extraño, sordo
e indiferente que duerma
todas las noches a tu lado.
Prefiero dormir sola.
Esta época se siente orgullosa de
su compromiso light.
Das todo, pero a través de un contrato exigente.
El primero que viola el acuerdo,
se asume incapaz de amar.
El contrato se rompe, sin más.
Y cada uno intenta recuperar
sus bienes.
Y se arma la querella.
El otro se vuelve el enemigo,
aunque sea por un rato.
Como si amar tuviera que ver con contratos.
Y un contrato no necesariamente
necesita estar explícito,
ni mucho menos escrito.
Esta gente de ahora eyecta el conflicto.
Quiere hacer caso omiso
de mis oscuridades.
Ni hablar de las propias.
No quieren pensar en las miserias.
No lo asumen cuando se enamoran
de un miserable,
de un croto,
de un pobre,
de un loco,
de un hombre sin auto,
de una mujer que no quiere embarazarse de vos.
Incluso, a veces, le tienen miedo a esos personajes.
Los hacen sentir lábiles y necesitan
sentirse imprescindibles.
Necesitan apoderarse de vos,
conquistar tu fuerte,
invadirte y prender fuego todo.
Todos buscan cambiarte, rehabilitarte.
Todos quieren que me porte como una mujer.
Insisten en pagarme la cena,
para que después me sienta obligada a coger.
Como si fuera parte del protocolo.
Y decirme histérica
porque los rechazo, sin asumir
que son unos incogibles.
El amor de repente no es más que
"sentar cabeza"
y sentirte orgulloso
frente a tu suegro,
frente a los vecinos,
de ello.
Es alcanzarle a doña Celia una invitación
al bautismo del hijo
que nunca quisiste,
pero del que careteás en las
redes sociales.
Mejor cambiale el pañal cagado,
que tiene el culo en carne viva.
Ya pasó de moda el amor rojo,
el amor rosa también.
Ahora es el amor gris, light.
Sin calorías. Eco-friendly.
El amor va y viene, caprichoso.
No le interesa nada en particular.
Es un violador compulsivo.
Particularmente,
me ha dejado en la ruina más
de una vez.
Generalmente lo cultivo en primavera
y lo padezco en invierno.
Últimamente en otoño también.
Y en verano.
Y aunque mi amor se reduzca a la nada,
pierda la elasticidad,
la jovialidad,
allí sigue estando.
Guardado en una cajita.
Mejor sería que se escurra,
como el flujo de mi vagina.
Estación tras estación.
Todo vuelve cuando el tiempo es circular.
El cuerpo lo sabe,
por eso lo quiere de vuelta,
una y otra vez,
luego de cada invierno.
Si quisiera torcer mi inercia,
si quisiera acabar con esta miseria,
escribiría mil versos por noche
y mi frente se llenaría de lunas.
Anclado mi barco,
me precipito lentamente
sobre el ocaso de los días.
Sepultada mi alma,
no tengo suficiente espacio
para cargar con nuevo equipaje.
Vivo el día.
Paso las noches.
El cuerpo se me duerme,
mis dedos oscilan
entre el silencio
y la calma.
Entre un orgasmo
o un lápiz.
Entre tus cuerdas
o la muerte.
II
Si tu torpe inseguridad
sólo pudo sentirse amenazada por tal
semblante intimidante;
si tu torpe mundo es distorsionado
por el primer gil
o el primer pelotudo
relativamente encantador,
relativamente listo;
si tu idiota sueño aburguesado
se ve frustado
cuando te topás con tu reflejo en una vidriera
o cuando te bajan
los coágulos de sangre cada veinte días;
si tu cobarde estilo de vida
no puede hacer más que compadecerse de sí mismo.
Odiate.
Odiame.
Y olvidate de eso.
Dejalo pasar.
No somos demasiado.
La sublime relación que creés tener
con tu arte sigue siendo
una hermosa prisión para vivir mordiendo el polvo.
Pelotuda.
III
No necesito la promesa de una familia burguesa
para amar.
Ni siquiera necesito ser amada.
No necesito de ninguna salvación.
En todo caso,
ya estoy perdida.
Si encuentro el rumbo,
bien.
Si no, no creo que sea ociosa
mi perdición.
Peor será estar ocioso,
atado, sin amor,
con algún extraño, sordo
e indiferente que duerma
todas las noches a tu lado.
Prefiero dormir sola.
Esta época se siente orgullosa de
su compromiso light.
Das todo, pero a través de un contrato exigente.
El primero que viola el acuerdo,
se asume incapaz de amar.
El contrato se rompe, sin más.
Y cada uno intenta recuperar
sus bienes.
Y se arma la querella.
El otro se vuelve el enemigo,
aunque sea por un rato.
Como si amar tuviera que ver con contratos.
Y un contrato no necesariamente
necesita estar explícito,
ni mucho menos escrito.
Esta gente de ahora eyecta el conflicto.
Quiere hacer caso omiso
de mis oscuridades.
Ni hablar de las propias.
No quieren pensar en las miserias.
No lo asumen cuando se enamoran
de un miserable,
de un croto,
de un pobre,
de un loco,
de un hombre sin auto,
de una mujer que no quiere embarazarse de vos.
Incluso, a veces, le tienen miedo a esos personajes.
Los hacen sentir lábiles y necesitan
sentirse imprescindibles.
Necesitan apoderarse de vos,
conquistar tu fuerte,
invadirte y prender fuego todo.
Todos buscan cambiarte, rehabilitarte.
Todos quieren que me porte como una mujer.
Insisten en pagarme la cena,
para que después me sienta obligada a coger.
Como si fuera parte del protocolo.
Y decirme histérica
porque los rechazo, sin asumir
que son unos incogibles.
El amor de repente no es más que
"sentar cabeza"
y sentirte orgulloso
frente a tu suegro,
frente a los vecinos,
de ello.
Es alcanzarle a doña Celia una invitación
al bautismo del hijo
que nunca quisiste,
pero del que careteás en las
redes sociales.
Mejor cambiale el pañal cagado,
que tiene el culo en carne viva.
Ya pasó de moda el amor rojo,
el amor rosa también.
Ahora es el amor gris, light.
Sin calorías. Eco-friendly.
El amor va y viene, caprichoso.
No le interesa nada en particular.
Es un violador compulsivo.
Particularmente,
me ha dejado en la ruina más
de una vez.
Generalmente lo cultivo en primavera
y lo padezco en invierno.
Últimamente en otoño también.
Y en verano.
Y aunque mi amor se reduzca a la nada,
pierda la elasticidad,
la jovialidad,
allí sigue estando.
Guardado en una cajita.
Mejor sería que se escurra,
como el flujo de mi vagina.
Estación tras estación.
Todo vuelve cuando el tiempo es circular.
El cuerpo lo sabe,
por eso lo quiere de vuelta,
una y otra vez,
luego de cada invierno.
IV
Podría quedarme mirando mil lunas.
Podría caminar nueve mil millones
de orillas bañadas de otoño.
Podría sentirme como un bichito
zigzagueante,
como un minúsculo duende
que habita entre tus fronteras.
Podría cruzar la calle
y directamente ir a comprar
esa docena de buñuelos
que tanto quería,
ese dulce de leche
con el que tanto soñé.
Me consta que estoy coqueteando
con la locura
(otra vez).
Me consta que las arcadas
están próximas,
el vómito es casi
una certeza.
El malestar estomacal
ya es insoportable.
La agonía, por favor,
necesito que sea más corta,
necesito que sea paciente.
Necesito una inyección
que me duerma la oxitocina,
que destierre de mí
todos estos temblores,
todos estos insomnios.
No soporto la idea
de esperarte
y nuevamente
dejarte ir.
V
Racimo de lágrimas.
Tienden un puente
hasta tus ojos.
No puedo hacerlo...
No puedo hacerlo...
Sería tan sencillo
mirar sin verte.
Sería tan sencillo
ignorar tu luz
y tu sombra.
Sería sencillo olvidar
tu nombre.
Volver atrás.
Sería sencillo pretender
frigidez,
tener el corazón helado,
cortar el aire,
cortarte el rostro.
Mi llanto prematuro,
mi espera fatídica,
tu semblante nacarado.
Evadirme, evadirme.
No puedo hacerlo...
No puedo hacerlo...
No debo hacerlo...
Tal vez no queda más remedio
que dejarme ser.
Tal vez no queda más opción
que saltar por el abismo
una vez más.
Y si me muero,
juntar mis pedazos.
Tal vez mañana,
o tal vez pasado,
despierte y te diga
que me tengo que ir.
VI
Hamlet hubiera dudado menos
en clavar el certero puñal;
habría tenido menos excusas,
habría tenido más fuego,
más agallas que mi triste ceño
sumergido en tu andar.
VII
¿Jugar a vengarme o a ser dulce?
Jugar a la huida no es la cuestión aquí.
No concibo el escape,
no concibo podarme las cicatrices.
Deambulo sonámbula entre los días
y los meses.
Quizás a veces despierto,
unos cinco minutos,
y me vuelvo a dormir.
No quisiera embarrarme,
no quisiera tener que secarme al sol.
Pero, ¿y si canto?
Una huella se derrite entre las horas,
entre la cantidad de pasos
hasta otros pies,
en la cantidad de palabras
hasta otro corazón.
Y hasta otra miel,
y hasta otra aspereza.
El clima delicado de mi alma me apresura.
¿Será que me falta paz?
¿Será que no tengo amor?
Muchas lunas se suceden
y en ellas pienso en mi amor seco.
Seco de horrores,
seco de heridas,
seco de lágrimas que no pude llorar.
Seco y gastado.
Un poco viejo.
Un poco usado.
La traición como un tatuaje,
el abandono la constante,
el desprecio: el puñal.
Todo eso, todo eso.
Me enciendo tenue, despacio, tímida.
Me pierdo sin certezas
en tu firmamento.
¿Dónde habrá alguien que me abrace?
VIII
¿Vivir en la paradoja o vivir coherente?
¿Qué lógica se supone que es la que pretendo?
Vivir entre líneas, entre sueños, entre días de lluvia.
Entre sus despojos.
Todo es tu metonimia.
¿Qué clase de escena estaré actuando?
IX
Que se enciendan las naves,
Que se declare perdido el imperio.
Un régimen sucederá al otro.
No me contento juntando barcos de papel,
No flaqueo sembrando pánico.
Avisté tus pestañas y tu boca,
Las teñí de lluvia, las adoré
En una canción.
Las suprimí de mi léxico,
Hoy son malas palabras
Porque están cargadas
De deseo.
Hoy las dejé pastar, las dejé destapar
La cañería.
Mordí fuerte sus brazos,
Lo abofeteé,
Me largué a llorar.
Le supliqué cosas imposibles,
Me sentí idiota y
Me dormí.
El sueño me robó la certeza.
El mundo se rindió,
Mi manía transmutó,
Mi amor color rubí se volvió
Es una joya
Brilla, eterno.
X
¿Qué es eso que surge cuando el mar
se hunde en el firmamento?
¿Qué es lo que ocurre cuando unos ojos
se sitúan entre ellos?
¿Qué es ese universo caleidoscópico?
¿Qué son esos objetos que se enredan, se disgregan
y se aúnan en la silueta de una musa?
¿Qué devuelven unos ojos interpuestos
en el paisaje rodante?
¿Qué es el hambre cuando queda atrapado
en un caleidoscopio de cielos, ojos, cántaros, musas?
¿Qué es yo?
¿Qué es el sueño y el cansancio cuando
una ballena atraviesa el firmamento?
¿Qué es el miedo cuando el abismo es etéreo,
cuando la soledad de lo inmenso
te tiene caminando en la mano de Buda?
¿Qué es la espera cuando los indicios
son espejismos engañosos?
¿Qué es la verdad?
¿Qué es la mentira?
¿Es pertinente pretender lo objetivo dentro de un espejismo
plagado de cuentos?
XI
No se si me conoces. No se si te hablaron de mi. Pero estoy casi seguro que si.
Hace ruido lindo. Como una orquesta.
¿Se puede saber de que se trata la alquimia que haces?
Escritor frustrado, dramaturgo frustrado, cantante frustrado y pronto guitarrista... frustrado
Nací con la incapacidad de acceder a las instituciones.
Me vas a tener que disculpar, pero yo no te puedo decir señora.
Usted tiene una boca de letrina importante. Me agrada.
Todas las empanadas me gustan. Algunas más que otras.
¿También tomas café negro fuerte?
Largá la paranoia.
¿Ves que sos un clon a un 80%?
deja de copiarme
¿Qué tan bueno y qué tan malo puede llegar a ser encontrarse a alguien así?
Tratá de no bailar tan cerca mio. Es peligroso.
Si me das poder pierdo la cabeza.
Usted no sabe con quien se mete. Tenga cuidado. Las apariencias engañan.
Estoy a un mal experimento de convertirme en un supervillano
No pasa nada. Solo me agarraste en la cuerda floja y vos eras un huracan... quede descolocado
Yo me puse re mal cuando cumplí 28 y no había muerto.
Igual, la razón esta sobrevalorada.
te digo que nos escuchan todo el tiempo
Decime cuál es tu plan.
No puedo dejar de pensar que hay algo oculto.
Tratá de no bailar tan cerca mio. Es peligroso.
Tengo un doble estándar con el suicidio.
El que se enamora, pierde.
XII
Un paso más cerca del abismo,
una mañana más lejos de ese fatídico día.
Es mejor dejar de balbucear,
de fingir,
de creer que no pasa nada.
Mejor no retenerlo,
mejor dejar que se escurra
y se vaya por donde vino.
XIII
El gesto se resume a mirar a los ojos y ver;
a abrir los oídos para oír;
a implicarse,
a estar presente,
a tender una mano.
Algo a lo que no estoy acostumbrada, definitivamente.
XIV
Dondequiera que estés, dondequiera que vayas,
Imploro que encuentres paz,
Exijo que tu alma brille, aunque los
Golpes de la vida
Opaquen tu brillo.
Temo que se acaban las líneas,
El destino está sellado,
Aquí y allá, siempre te llevo conmigo,
Mientras me recuerdes, no podré
Olvidarte.
XV
No es que me encanten tus vicios,
que sean un motivo particular de adoración de mi parte.
No es que piense que necesito un bad guy para
rebelarme contra el mundo,
porque yo ya soy una rebelión.
Es que tu sensibilidad me ha tocado
tan hondo,
tan profundo,
tan directo en mi corazón,
que no puedo dejar de encandilarme
cada vez que un color,
un aroma,
un paisaje,
una canción,
te enternecen hasta el extremo.
No creo que seas una persona trivial,
aburrida, del montón.
Tu decir, tu pensar, tu fantasear,
oscila entre el melodrama y la comedia,
salpicado de sadismo.
No es que te abandone,
porque yo también me quedo completamente sola
sin vos.
¿Con quién podría hacer absolutamente nada
y, aún así, pasarla bien?
No es algo habitual que alguien
me abra sus orejas,
me abra su boca,
me diga "buenos días, ¿cómo estás?"
No es algo habitual encontrar a alguien
con quien reír y llorar,
hablar y decir cualquier cosa
sin ser juzgada,
sin ser menospreciada,
sin que me ignoren.
Me quito los últimos despojos de mi máscara,
aunque no sea necesaria con vos.
Y aunque te ignore, aunque me evada
de esa hermosa presencia tuya,
de todos los días,
de todo el día,
a cada hora,
siempre vas a estar presente.
Tus marcas en mí son
invisibles, indelebles,
son para el resto de mi vida.
No es una cuestión de tiempo,
porque estas cosas son sempiternas.
Una mirada,
unas manos,
una canción,
pueden sonar y presentarse
todas las noches
de todos los días,
tal como te sueño
en todas las noches,
en todas las siestas.
Se me rompe el corazón
cada vez que escupo una línea,
se me parte la dignidad
cada momento
que me siento derrotada.
Te amo,
y me quedaría a tu lado
sólo para sangrar un poco más.
Pero también debo amarme,
y creo que el suicidio
no conduce
a ninguna parte.
¿Acaso podría volverme suplicio?
¿Acaso podría volverme mártir?
¿Apostarme como un sacrificio en un altar
y llevarme tus penas?
Ojalá pudiera,
pero es inútil.
Eso no es amor,
sólo es romanticismo hollywoodense.
Te amo ya.
Te extraño ya.
Y ya es mañana.
Mañana es mejor.
XVI
Discontinuidad.
Hay algo que fuerza la torsión
de mi destino.
Ha sido mucho tiempo ya,
muchas noches inmóviles
torturando mi cerebro,
ejercitándome en ser otra,
en actuar de otro modo.
Romper esta maldición.
Renegar de Parménides.
Cagarme soberanamente
en todos los herederos de Aristóteles.
Irme a otro lado.
Empezar por la tangente,
aunarme en un coro tímido.
De ti me quedan todas tus letras.
Lo que dijiste,
y lo que dirás será por siempre un misterio.
Un intento de algoritmo
para explicarlo todo.
Muerta estaba,
viví un par de meses,
y muerta seguiré probablemente
después de despojarme
de lo que siento por él.
Hay días que despierto con la certeza
de que debería haber seguido
mis instintos,
debería haber cortado el lazo
cuando el viento me dijo
que me iba a pasar esto.
Me siento protagonista
de una tragedia ya anunciada por mis demonios.
Detesto saberlo todo a veces.
El café negro es un mal analgésico
para dejar de sentir tu alma,
proyectándose en cada nota
que tu cuerpo copia en el horizonte.
Siento tus vibraciones dondequiera que estés.
No puedo evitarlo,
la conexión es tan evidente,
que ni yo me creo a veces que nunca
sentirás lo mismo.
¿Cuál es el sentido de vivir esclava
de mis pasiones?
¿Qué remedio encontraré ahora para ponerle
coto al insomnio?
¿Cuál será mi alternativa ahora que vuelvo
a vivir rodeada de toda esta gente insensible,
de toda esta gente que no es vos,
de toda esta gente que no entiende mis palabras,
que no entiende mi sentir?
Vuelvo a estar rodeada de la ciudad gris
y nublada,
ideal para hacer juego con mis ojos
a los veintidós minutos de cada hora.
Al menos ya no me abrazo
a esa vieja botella de ron.
Me tienta, la miro
y elijo escribirte,
matarme de otras formas.
La bulimia ya no me convoca como antes.
Tal vez algunos vómitos,
alguna náusea ocasional.
El desapetito se consolida
como semblante
de tu falta en mi boca.
¿Cuál será mi motivación
para despertarme cada mañana
si no tengo tus buenos días,
si en mis sueños estoy feliz junto a vos?
¿Quién oirá mis mil teorías sobre el universo,
sobre lo que puta sea,
quién las cuestionará
con más pasión que vos?
¿Quién?
Me queda el papel.
Papel para el insominio,
papel para las lágrimas,
papel para el baño,
para el semen de otros
que no me calientan.
XVII
Hay días en que me creo incapaz de amar.
Como si fuera una cuestión de capacidades,
literalmente.
Como si tuviera una deficiencia,
una imposibilidad,
una cruz en la frente.
Hay días en que me siento fría,
por dentro y por fuera.
Como si fuera una cuestión de temperatura,
literalmente.
Como si tuviera una deficiencia,
una imposibilidad,
una cruz en la frente.
Los oráculos son filosos,
las certezas destruyen el deseo.
Sin deseo me dejan las verdades frígidas,
me llevan
hacia el abismo de la cascada.
Y si no hubiera cascada,
¿habría el abismo?
Hay días en que creo que mis creencias más arraigadas,
son eminentemente falsas.
Y no sólo eso:
su falsedad se vuelve
una advertencia
y un respiro.
Una perspectiva celeste
entre agujas de tejer.
En los potenciales falsos,
es allí donde fluye con libertad
mi ser.
Entonces el desamor y el frío desaparecen.
XVIII
No me caben dudas
de que cuando las aves despliegan sus alas
cerca de la estación seca,
fijan su vista al horizonte
para luego desaparecer
y llevarse consigo
una parte de mi anatomía
y el sol de abril.
XIX
Me deslizo moribundamente
entre el espacio que hay
entre la tarde del sábado y el lunes.
Siempre la misma muerte,
Mi alma está agotada.
No lo soporta más.
XX
Me desperté con la ansiedad
de besarte justo en el alma.
XXI
Esperarte, te espero.
Guardo silencio,
preparo un té,
no desespero.
Esperarte, te espero.
Lo nublado de ayer, de hoy y de mañana
son garantía
de que no ha transcurrido aún
ni un solo día.
Esperarte, te espero.
Junto mis medias,
remojo la ropa
y recambio el ropero.
Esperarte te espero.
En mi cama tibia,
sus sábanas gastadas,
incipientes frazadas.
Esperarte te espero.
Ni la idea del fin del otoño
frustra mi verano.
Primavera, ¿cuándo es?
Esperarte te espero.
Lástima que cerré con llave
y la tiré por el balcón.
Desperté sonámbula
y casi caí por el abismo.
Esperarte te espero.
Pero el cerrajero demora,
y atrapada aquí
no puedo abrirte.
Demorate un poco más.
Esperarte te espero.
Parto el último tomate,
lo condimento y lo trago.
Vendrás justo antes
de que muera de inanición.
Esperarte te espero.
Nublado hace medio siglo,
finjo que no pasó una semana.
Las plantas treparon hasta
mi ventana.
¿Saltar, correr, huir?
¿Quedarme a morir tu espera?
XXII
Debo estar totalmente loca.
Vi ese portrait y lo comprendí:
POSTA, ESTOY LOCA.
Pensé en aquellas palabras,
en aquellos lugares
y en ese sinfín de imágenes tiernas
y lo confirmé:
ESTOY TOTALMENTE CHIFLADA.
Miré dentro de mis ojos,
vi aquellos ojos cómplices
y lo rectifiqué:
ESTOY TAN PERDIDAMENTE CHIFLADA
que los sentidos se cortan,
transmutan,
las verdades cambian,
los universos se generan y se destruyen,
y así sucesivamente.
Pero cuando opino con mis antiguas opiniones:
SOY UNA LOCA,
PRETENDO LO IMPOSIBLE,
CULTIVO ESPERANZAS VANAS,
ME DISUELVO EN UN OLEAJE QUE ME AHOGA.
Sin embargo,
no titubeo en confirmar y sugerir
que no estaba en mis planes
que viniera con sus ojos, su cabello y sus manos
a hacerme todo este ruido.
XXIII
Vení y agarrame del hombro,
revolveme las tripas,
cantame tres veces el himno
de los derrotados.
Matame de hambre,
matame de rabia.
Ilustrame un futuro
desolador.
Mordeme los labios
y después arremangate los ojos,
porque de esta turbia
no se sale pidiendo perdón.
Traé ese cadáver,
juntá los billetes en colecciones pares.
Troquelate ese espacio flúor
y avivá a las pendejas.
Ponele a Gerardo, el tuerto,
un cajón de lechuga.
Pasalo un precio desopilante.
Cortale los víveres.
Matate a un par,
pero de a poco.
Masturbate con
sus lágrimas.
XXIV
La danza eterno-símil del día ha concluido. Por enésima vez, me calcina las buenas maneras. Y destruye los optimismos. Se guarda lo lo quiere. Me deja las migas
Y yo sólo quería un abrazo.
XXV
Días azules,
Esperanzas truncas,
Corazón marchito,
Cabello en flor,
Se deshoja y muere
En la lluvia de rímel.
XXVI
Viste tantos cabellos, tantas caras,
Tantos besos, tantas lágrimas.
Pero en realidad,
La única alma de diamante
No estaba allí
Ni allá,
Ni por aquí.
Era tuya.
No te preocupes.
No se te va a marchitar.
XXVII
Despertarte al borde del abismo.
Perder el equilibrio.
No caer por poco.
Pasó a sueño recurrente,
pero fue espeluznante
vivirlo en carne propia.
Serotonina,
dopamina,
no me abandonen.
XXVIII
Se descascaran algunas máscaras ciegas,
Se derrama un poco de fe.
De menú hay té.
De postre hay sopa.
El entremés es una brisa.
De rodillas ante el trono,
De ahogada la garganta asediada
por cigarrillos.
La nada puede ser cultura,
el flagelo la rutina.
Mirarse y proseguir.
Anotar un número y
volver a dar una vuelta a la manzana.
El atardecer es negro,
el amanecer es gris.
Mi amor es blanco,
Tirando a transparente.
O tal vez transparente tirando
a invisible.
Invisible como mis labios,
Como mis lágrimas,
Como mis deseos frente a una montaña
Llena de caramelos.
XXIX
Despertar temprano.
Vigilar las puertas.
Vaciar el calendario.
Infligirse un dolor intenso.
Ayunar.
Tallar cada baldosa de la calle.
Contar cada hoja de césped.
Leer una antología poética.
Tomar té.
Elongar.
Respirar.
Cerrar los ojos.
Ver el universo allí dentro.
XXX
Todo comienzo insidioso
trae consigo clavada la duda
acerca del azar o del destino.
Andando en colectivo
distingo dos siluetas
a través de una ventana.
Les invento una historia.
Los imagino siendo observados
por el mundo
sin que ellos mismos
se puedan dar cuenta.
En realidad,
si pudieran verse
tal como el resto del mundo
los observa,
tal intriga quedaría
totalmente anulada:
verían claramente como cada quien
va sentando en su morada
Cada ladrillo que los deja
cada día más cerca
de la victoria,
de la tragedia,
de la gloria,
de la pena,
de la muerte.
XXXI
Puedo ser la mujer más brillante
Y también la más idiota.
Pepe grillo me lo venía diciendo.
No es que no lo escuché.
Solamente me negué a ser cobarde.
Y creo que mis actos de sincero amor
Se terminaron acá.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario