Se descascaran algunas máscaras ciegas,
Se derrama un poco de fe.
De menú hay té.
De postre hay sopa.
El entremés es una brisa.
De rodillas ante el trono,
De ahogada la garganta asediada
por cigarrillos.
La nada puede ser cultura,
el flagelo la rutina.
Mirarse y proseguir.
Anotar un número y
volver a dar una vuelta a la manzana.
El atardecer es negro,
el amanecer es gris.
Mi amor es blanco,
Tirando a transparente.
O tal vez transparente tirando
a invisible.
Invisible como mis labios,
Como mis lágrimas,
Como mis deseos frente a una montaña
Llena de caramelos.
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