que cesen los momentos en que me vuelvo ausente.
El silencio de la ausencia
de toda caricia,
para que emerja el monstruo
de lo que estaba callando.
Arrasando, sí, esta etérea plenitud.
El paisaje dibujado:
una fauna quimérica de lugares vacíos
y de llagas,
que se ofrecen como musas,
encantadoras y danzantes,
invocadoras de mi rebelión.
Mi sexo trasfigurado en un fugaz palpitar,
asistiendo a esa cena de sal y de sangre.
Copiando las formas
Arrasando, sí, esta etérea plenitud.
El paisaje dibujado:
una fauna quimérica de lugares vacíos
y de llagas,
que se ofrecen como musas,
encantadoras y danzantes,
invocadoras de mi rebelión.
Mi sexo trasfigurado en un fugaz palpitar,
asistiendo a esa cena de sal y de sangre.
Copiando las formas
de un sol de cera pálido.
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