En noches como esta, el escorpión se encuentra lejano al momento de dar muerte a Orión. Mientras la imponente silueta del cazador emerge desde el horizonte, seguido por sus perros, el escorpión se hunde en el abismo, seguido por el centauro arquero, luminoso y bello en luna menguante. No será sino hasta pasado el solsticio, en que el escorpión renacerá y dará muerte al gran cazador, enamorado de Artemisa, bajo las órdenes de Gea.
Grandioso espactáculo al norte es el caballo alado de Zeus, junto a la diosa encadenada. La nave Argos se prepara para zarpar una travesía larga, que nos regalará su esplendor durante las noches cálidas del sur. La cruz se comporta tímida, y sólo podrás verla desde lo alto, lejos de las grandes urbes.
Apaguemos la luz y entreguémonos al beso de la noche.
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