Alguien se asoma desde el otro lado.
Alguien te mira.
Alguien te vigila.
La tensión más fantasmática
vivenciada sin tiempo.
Quizás, condena.
Quizás, sueño.
Quizás, salida.
Quizás, muerte.
Quizás hoy vengas con tu vestido floreado,
abras la puerta
y te preguntes para qué lado remar,
quizás no te diste cuenta:
todo ese espejismo frente a tus ojos.
Los abres,
no hay nada,
tu cuerpo flota a la deriva
sobre el agua salada.
Quieres incorporarte,
pero no tienes aire.
Sin embargo,
yaciendo sobre tu espalda
la corriente puede llevarte
y tu cara se vuelve al sol,
a las nubes
y al trueno.
Te invade el cansancio
y tus ojos se cierran.
Cuidado con las aves de rapiña.
Cuidado con creer
que las horas,
en tanto tales,
tienen algún tipo de sentido.
Vas a encallar un día en la playa.
Ocurriría la magia:
ya eres un grano de arena.
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