lunes, 25 de agosto de 2014
MEJOR ASÍ
Qué placentero, de repente, encontarte. Que confíes en mis orejas, que me beses al menos una vez con los ojos cerrados. Ilusa o no, todavía tengo paciencia. Me gustaría que no me engolosines la oreja de esa manera. No necesito mentiritas piadosas. Todavía me quedan años. No espero ni sentada, ni triste, ni encadenada. Espero en mi alma, pero mi vida es una travesía llena de contingencias, llena de sueños. No espero ni siquiera con demasiada ilusión o ansiedad. No desespero. Espero, así nomás, de onda. Te escucho, te quiero. Date cuenta, tonto. Quedate conmigo.
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