miércoles, 25 de mayo de 2016

Tiempo

A veces quisiera llenar cada pequeño intersticio de esa extraña continuidad que llamamos tiempo. No es nuevo el afán de gobernarlo. De hecho, supongo que gran parte de la fascinación literaria, científica y de la industria cultural de los últimos ciento cincuenta años ha encontrado particular interés en explotar sus posibilidades. ¿Qué se esconde detrás de semejante voluntad de dominio? ¿Qué extraña fuerza se intenta contrarrestar? ¿Es lícito reducir todas las respuestas a la negación del carácter mortal de los seres humanos? ¿Es lícito pensar en la potenciación del aprovechamiento del tiempo vital para retar los límites humanos? ¿De qué modo proliferar y hacer crecer estos interrogantes infantiles? ¿Qué nos pasa?

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