Caminá un rato más lejos de mí. Creo que es necesario. Andá a dar una vuelta hasta las nubes y volvé. Llenate de estrellas y de lunas y de soles. Enamorate arriba de un cometa. Deslumbrate de los anillos de Saturno. Es indistinto, no cambia nada de lo que somos. No me va a cambiar el corazón más allá de lo que me cambian las estaciones. No me va a cambiar más de lo que me cambian las lluvias, los días nublados y los aniversarios que nunca fueron. No me va a cambiar la luz que percibo en tus ojos. Volvería mil veces a cometer los mismos errores para poder crecer una vez más y mirarte y sentir que todo finalmente va encontrando su lugar.
Ni siquiera sé si estar cerca es garantía de tener los corazones más fusionados. Me llega tu aroma con el viento, mientras persigo ese barrilete que algún niño, quizás de otra época, alguna vez dejó volar por mi alma. Me recuesto y te pienso y te recuerdo. Y despierto de noche cuando te sueño, y sé que estás de aventuras en algún lugar mágico, en algún lugar tétrico, allí donde probablemente lo improbable se haga realidad.
Te realizás en kilómetros, devenís imagen, devenís poesía. Te volvés otros hombres y los otros hombres se vuelven vos.
Andate.
Pero, algún día: volvé.
Ni siquiera sé si estar cerca es garantía de tener los corazones más fusionados. Me llega tu aroma con el viento, mientras persigo ese barrilete que algún niño, quizás de otra época, alguna vez dejó volar por mi alma. Me recuesto y te pienso y te recuerdo. Y despierto de noche cuando te sueño, y sé que estás de aventuras en algún lugar mágico, en algún lugar tétrico, allí donde probablemente lo improbable se haga realidad.
Te realizás en kilómetros, devenís imagen, devenís poesía. Te volvés otros hombres y los otros hombres se vuelven vos.
Andate.
Pero, algún día: volvé.
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